San Miguel de Artea


Este singular templo de original factura descansa en pleno corazón del Parque Natural del Gorbea, una zona de un inmenso valor paisajístico y cultural. Es un sencillo y humilde santuario que se construye acorde a la modesta comunidad rural a la que sirve.

Aunque los orígenes de la Iglesia no se conocen con exactitud, los elementos más antiguos de la edificación actual fueron construidos poco después del año 1500, siendo posteriormente completados.


Su estructura escalonada es uno de los elementos más destacados y llamativos, pero no el único. Posee una torre campanario de madera cuya base se prolonga formando un pórtico que envuelve su conjunto. El particular uso de la madera es otro de los elementos que hacen a este templo tan especial y atípico.


La construcción consta de una sola nave rectangular sin bóvedas, con tres altares. A la nave le da paso un primitivo arco gótico. El pórtico aún conserva el pavimento empedrado del siglo XVII y forma en el exterior de la iglesia una capilla usada como cementerio parroquial.


El coro es de madera labrada y destaca por el trabajo de carpintería y las tallas que luce. La madera es el material protagonista en la construcción de San Miguel, ya que también aparece en las cubiertas de las sepulturas del suelo, y en la original techumbre de la nave. La torre, tras haber sufrido algún desperfecto, ha sido restaurada conservando la naturaleza de la original.
Pese a haber perdido parte de su mobiliario, en el interior el templo custodia dos estatuas del santo de madera policromada, gótica y romanista respectivamente, y una virgen y un sagrario con excelentes relieves del renacimiento romanista.


Este santuario a orillas del arroyo Larrueta es un remanso de paz y una visita obligada para amantes del tándem cultura y naturaleza. 


This shrine on the banks of the Larrueta stream is a haven of peace and a must-see for lovers of the combination of culture and nature.