Una casa encantada en Getxo

Bizkaia suma un activo más a su patrimonio histórico con la reciente reforma de la ‘Casa Encantada’ de Getxo, que recupera su brillo y esplendor basado en el eclecticismo arquitectónico.

La ‘Casa Encantada’ de Getxo, popularmente conocida como la ‘Casa Rosada’, ha recuperado todo su brillo y esplendor gracias a la rehabilitación, recién concluida, a la que ha sido sometido este histórico inmueble. Se trata un edificio excepcional dentro de la arquitectura residencial de Getxo de finales del siglo XIX, que se encuentra localizado en la Avenida Basagoiti, nº 20, del barrio getxotarra de Algorta, propiedad del Ayuntamiento desde 1982 y que forma parte del ‘Conjunto Monumental con la categoría de Bien Cultural Calificado’ catalogado por el Gobierno vasco.

El histórico inmueble es un ejemplo de arquitectura civil y urbana hispanoamericana, ya que pertenece a una tipología colonial, y estilísticamente corresponde a un eclecticismo en el que se mezclan variantes del barroco francés, clasicismo y arquitectura colonial. Fue José Olózaga Gallarreta, quien encargó en 1898 la construcción de la vivienda. Según recoge el libro ‘La Residencia Olózaga: Un ejemplo de la arquitectura de indianos en Bizkaia’, escrito por Maite Paliza Monduate (1992), Olózaga era un carpintero que emigró a Cuba, donde se enriqueció y conoció a su mujer, Mª Eugenia Velázquez Objía, natural de la República Dominicana, que había sido cantante de ópera.

Casa encantada


El talante, la forma de vestir y ciertos hábitos de la propietaria, resultaron extravagantes en el tradicional ambiente de Getxo a principios de siglo. Esto último y algunas particularidades, como la circunstancia de que Mª Eugenia Velázquez improvisara con relativa frecuencia recitales nocturnos en la terraza alta de la casa, condujeron a la denominación de “Casa Encantada”. No obstante, la residencia de los Olózaga en esta casa fue esporádica ya que sólo la habitaron en época estival. Sin embargo, sus herederos vendieron la finca en 1927 a Mª Amann Martínez de las Rivas, casada con Ramón Orendain Sarriegui. Tras la muerte de éste en 1933 y de su esposa en 1948, sus sucesores la vendieron al matrimonio formado por Luis Malo de Molina y Soriano y Dolores de la Riva. A esta época corresponde el escudo de Malo de Molina que preside la fachada zaguera a Algortako Etorbidea.

En 1982, la ‘Casa Encantada’ fue adquirida por el Ayuntamiento de Getxo, quien le dio la tonalidad rosácea que llevó a que algunos la denominasen ‘Casa Rosada’. Además de albergar varias dependencias municipales, acogió a la Sociedad Harriluze (Centro de Investigaciones Históricas Vascas Internacionales).  En la actualidad, se ha acometido su remodelación respetando al máximo la distribución interior y exterior del edificio.

Recuperamos uno de los edificios más bellos y peculiares de Getxo para prestar servicios municipales, de forma que la ciudadanía podrá disfrutar de su interior renovado, cuando acuda a realizar sus gestiones, y de su exterior, al contemplar su fachada cuando pasee por la Avenida Basagoiti a la que pertenece y que tanta singularidad ha aportado siempre a Getxo, ha explicado el concejal de Urbanismo, Joseba Arregi. Como rasgos a destacar de la rehabilitación, Arregi ha apuntado a la mejora de la accesibilidad al crear un nuevo acceso desde la Avenida Basagoiti para evitar las escaleras existentes hacia la planta superior y se ha habilitado un ascensor que comunica las dos plantas. El edificio se abastecerá de energía solar, un paso hacia la eficiencia energética y la sostenibilidad.

Casa Encantada


La obra, cuyo presupuesto alcanza los 2 millones de euros, ha supuesto una adecuación funcional del edificio preservando sus características arquitectónicas, estableciendo una ordenación de los espacios interiores, una nueva configuración organizativa, y respetando al máximo el inmueble, que seguirá albergando servicios municipales. Se ha restaurado la fachada recuperando todos los elementos compositivos en sus materiales originales y se mantienen las molduras de escayola que subsisten en el techo de lo que antiguamente eran el comedor y el salón, el cuerpo de la escalera de acceso a la azotea con barandilla de barrotes de madera, e incluso la lámpara del antiguo salón de la casa.

Los mosaicos que forman parte indiscutible del estilo y carácter del edificio se han recuperado en gran parte. El mosaico del suelo del hall principal se ha desmontado y trasladado justo debajo, a lo que era el semisótano. En su lugar, se ha colocado suelo de cristal, de forma que todo el edificio está dotado de luz natural, que entra por el lucernario (que se ha elevado) y que ilumina hasta el citado semisótano, antes con escasa luz natural.
También se ha recuperado la cerca que limita el terreno, una de las más cuidadas que subsisten en Getxo.

Casa Encantada


Autor y obra

El autor del edificio fue el maestro de obras, Francisco Ciriaco Menchaca, nacido en Laukiz en 1841. En Getxo se debió afincar en los años 70. El proyecto de la “Casa Encantada” es su obra más relevante y lo realizó con 57 años. Realizó proyectos en distintos lugares de Bizkaia pero destacó sobre todo en la edificación a lo largo precisamente de la Avenida Basagoiti, con casa de Juan Luis Uriarte (1884) o Villa Eugenia (1897). También realizó la residencia de Miguel Bautista Urresti e Ybarra en Algorta, y muchas de las residencias de importancia de Las Arenas y Algorta hoy desaparecidas, como las Casas de Felipa Bustingorri (1901-1903), cerca de la antigua estación de Las Arenas, y la Casa de Juan Barasorda (1905) en la Avda. Basagoiti. Así mismo, destacaron sus intervenciones arquitectónicas en edificios proyectados con anterioridad en Getxo: reformas de la Casa de Manuel Zubiaga (en La Avanzada), de la Casa de José Araluce, en la Avda. Basagoiti...

Resulta llamativa la concepción de una casa con semisótano, planta baja y terraza coronada por un pequeño torreón (al igual que la mayoría de las residencias promovidas por los indianos antes de 1940), así como los remates en terraza, la utilización de baldosa en los suelos en lugar de madera, la ausencia de pisos altos, el uso de azoteas como lugar de juegos o de descanso...propios de las casas acomodadas de los barrios de los países del Caribe pero poco habituales en la arquitectura doméstica vizcaína de la época.

De los exteriores se puede decir que son muy recargados y con cierto barroquismo. En la fachada principal, Menchaca planteó como acceso la apertura de una galería, de tres grandes arcos de medio punto sobre columnas de fundición con capiteles jónicos. En cuanto al interior, el semisótano estaba destinado al aljibe y a las dependencias del servicio (lavadero, cuarto de plancha, leñera....) y en el piso principal, el hall-patio cubierto por una claraboya, era el corazón de la casa y distribuidor de todas las habitaciones, cuya disposición recuerda los ‘Artium’ de las villas romanas.