Faro de Santa Catalina

La visita a este faro puede convertirse en algo inolvidable, y no sólo por el interés de la visita en sí, sino también por el enclave, de una belleza cautivadora. Es el primer faro de Euskadi abierto al público, y en su visita se pueden conocer los fundamentos de la navegación como la orientación o los avistamientos de ballenas, y todo con la tecnología más avanzada.

El paseo hacia el Faro cuenta con áreas de descanso en las que poder observar la fauna y disfrutar de las vistas. El monte Otoio en Lekeitio nos acompaña en este viaje por la historia de la navegación, y con un poco de suerte un grupo de delfines hará aún más inolvidable si cabe este paseo.


El faro, que está situado a 46 metros sobre el mar, tiene 13 metros de altura y es una torre de base octogonal. Desde tierra firme es muy difícil de divisar. Fue un proyecto de Amado Lázaro y su destello, con un alcance de 17 millas, se encendió por vez primera en 1862.

 

santa catalina


Además hoy es un Centro de interpretación de la navegación, en el que se puede visitar la casa del farero, la de su sustituto, el almacén y la atalaya. Además se podrán conocer las sensaciones referentes a la navegación gracias al simulador de travesía del pesquero “Goizeko Izarra”.


La atalaya, que se ubica en el monte Otoio también forma parte de la visita. Es el lugar desde el que los atalayeros oteaban el horizonte durante horas para avisar sobre la aproximación de una ballena.
Las visitas se pueden realizar desde las 11.00 hasta las 19.00, excepto de de 14.00 a 16.00 horas.


Es sin duda un viaje a través de los sentidos de aquellas personas que vivieron unidas a la mar, a su olor, a su sonido y a su arriesgada belleza.